Introducción a la obra RAÍZ Y DISTANCIA, Biobibliografía de Luis López Álvarez, de próxima publicación


Este libro abrevia muy bien su título. Porque se trata de eso: de una raíz y de un vuelo distante que se funden con intensidad a la creación y a la acción entre tres demarcaciones geográficas continentales y que bajo ninguna circunstancia se escinden. El norte ha sido el compromiso protagónico de Luis López Álvarez con algunas de las causas mayores de nuestro tiempo: Unificación de Europa, descolonización del África, integración de América Latina.

Ingresar a este texto es viajar por la trayectoria del poeta, prosista y humanista castellano siempre, pero expandido por vocación, como un Quijote, por otras tierras. Sus veintitrés libros publicados: catorce poemarios y nueve en prosa, dan cuenta de una existencia y una obra que nace al calor real de tres tierras que ha sentido y venerado. En ellas ha sembrado y dejado un legado, ya sea a través de la creación verbal o de  su acción.

Miembro natural, tanto por lo cronológico como por los sentires y vibraciones temáticas de la más genuina poesía española de postguerra, es axiomático que las raíces de López Álvarez son medular y esencialmente castellanas. De la sabiduría y vivencia de esa estirpe y cepa es que florece su monumental, un himno ya, poema Los comuneros, con aire épico-popular, pero elaborado con lenguaje de hondura y cultamente construido, cual por un orfebre. Con siete ediciones, se trata de un libro refundacional, de recuperación y actualidad perenne que ha sido musicalizado en varias versiones por voces e instrumentos diversos donde han convergido dos generaciones de intérpretes musicales, ya sean de raigambre tradicional como modernos conjuntos de Rock que lo mantienen vivo a los oídos y memoria de los mas jóvenes de la cartografía castellana a través de miles de copias. De esa misma fragancia y de esas mismas raíces es que también nacen Las querencias, Adarmes y Querencias y quereres.

Tempranamente viene para nuestro poeta la primera convocatoria de alejarse, sólo físicamente, de su tierra: a la corta edad de veinte años ya lo tenemos en París. Allí habrá de trabajar como periodista en la acreditada Radiodifusión-Televisión Francesa donde confluye y hace amistad profesional y personal con figuras cumbres de las letras hispánicas: el uruguayo Mario Benedetti, el peruano Mario Vargas Llosa, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el chileno Enrique Lihn y el cubano Severo Sarduy. Son los tiempos en que Francia acoge y es refugio de una pléyade de escritores que tienen que irse de sus respectivos países: es la casa los exiliados. Es en este trasfondo parisino que termina de escribir Arribar sosegado, su primer libro de poemas, al que sucede  Víspera en Europa, reflejo ya de su experiencia de la otra Europa que prolongará aún quince años después en Rumor de Praga.

Además de creación y trabajo cultural, son también años de formación: estudios de  Periodismo, Ciencias Políticas y Sociología del Arte, que completará años después un doctorado en Estudios Latinoamericanos en La Sorbona. Simultáneamente, y mientras estudia, se une al naciente Movimiento Europeo, formación que reunía a todas las corrientes y partidos que consiguieron hacer factible el proceso de unificación europea. En dicho foro España es representada por miembros de la oposición democrática concertados en un Consejo Federal bajo la internacional figura de Salvador de Madariaga y en su ala juvenil por Luis López Alvarez. Estas experiencias las recupera nuestro poeta y ensayista en su obra en prosa En Europa con Madariaga.

Desde París se traslada López Álvarez  al  África Ecuatorial, donde sigue laborando para la Radiodifusión-Televisión Francesa. Al calor del afecto y simpatía que despierta el Congo en el poeta funda éste en Brazzaville,  el Instituto de Estudios Congoleños. Igualmente hace amistad con el legendario Patrice Lumumba y le acompaña en todo el proceso de descolonización del entonces Congo Belga.  En ese contexto participa con él en diversos acontecimientos en Nigeria, Camerún, Francia o Bélgica hasta verse obligado a regresar a París.

Cuando vuelva a África años después lo hará  en  misiones de Naciones Unidas en Ghana, Kenya o Mozambique, para regresar aún por breve tiempo al Congo en la a década de los años noventa como asesor de Laurent Kabila, presidente de la nueva  Republica Democrática del Congo. Estos años de su estadía en el África Central los testimonia López Álvarez en sus libro Lumumba ou L´ Afrique Frustrée y en su novela Cóncavo Congo, primera de una trilogía a la que seguirá pronto Congo River y que deberá culminar con Lualaba.

Los vínculos afectivos de López Álvarez con el continente latinoamericano se plasman por más de tres décadas. Primeramente como funcionario Internacional adscrito a la UNESCO y posteriormente como profesor de varias universidades en tierras americanas, tales como la Universidad Simón Bolívar de Venezuela y en los últimos doce años como catedrático de la Universidad de Puerto Rico.

Su estancia por tierras americanas como Director de la Oficina Regional de Cultura y Coordinador para América Latina y el Caribe de la UNESCO lo llevan a organizar innumerables eventos, entre ellos: la Reunión de intelectuales de América Latina y el Caribe, México 1974; Primera reunión sobre cultura maya, Guatemala, 1975; Reunión de expertos sobre Políticas Culturales en América Latina y el Caribe, Panamá, 1976; Secretario General de la Conferencia Intergubernamental de Políticas de Comunicación en América Latina y el Caribe, Costa Rica, 1977; Secretario General de la Conferencia Intergubernamental de Políticas Culturales en América Latina y el Caribe, Bogotá, 1978 y Secretario General de la primera consulta de expertos para la redacción de la Historia General de América Latina, Caracas, 1984.

Pero su relación vital con Latinoamérica no es reducible a sus gestiones como funcionario de la UNESCO. Varios libros sobre figuras cumbres de las letras del continente mestizo dejan en evidencia a un poeta e intelectual identificado con sus escritores más comprometidos con los designios del continente americano. Sus obras Neruda, muerte y testamento, Conversaciones con Miguel Ángel Asturias, Caracas, Antología de Aimé Césaire, y Literatura e identidad en Venezuela son la confirmación de su identificación con los valores que no sólo portan estos escritores sino también de su afecto por estas tierras con las que se ha identificado siempre en sus  búsquedas del lugar más propicio al calor de la cultura humana y universal, pero sin perder nunca sus raíces castellanas. El  mismo orden de amor y cariño a las tierras americanas también lo encontramos plasmado en sus libros de poemas Cárcava, Tránsito, Cárcava y Cómputo, amor que se expresa deliberadamente en Memorial de Trinidad, su último poemario, que lleva al académico venezolano Gustavo Luis Carrera a afirmar que “con Luis López Álvarez ha nacido un nuevo poeta latinoamericano”. 

En su época de París había fundado y animado,  junto con el francés Jean Michel Fossey, el paraguayo Rubén Bareiro Saguier, el boliviano Alfonso Gumucio y el argentino  Saúl Yurkiévich,, la revista de poesía hispanoamericana Desquicio. Mas, llegado a Puerto Rico, funda y dirige esta vez Autana, Revista Internacional de Poesía en cuyo Consejo de Dirección agrupa con los nombres del portugués José Saramago y el español Félix Grande, los del ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el venezolano Rafael Cadenas, el nicaragüense Ernesto Cardenal, el mexicano José Emilio Pacheco, el chileno Gonzalo Rojas,  el puertorriqueño José Luis Vega, y el argentino  Saúl Yurkiévich.

Pero como si esto no bastara, Luis López Álvarez es el autor de Intirumi, documental cinematográfico sobre la cultura inca, rodado bajo su dirección por tierras de Perú y Bolivia y que, tras ser presentado en los años setenta en varios festivales europeos, fue difundido en siete lenguas por televisiones del mundo entero.

A través de Raíz y distancia puede comprobarse, en fin,  hasta qué punto Luis López Álvarez es celebrado y reconocido por autores tan relevantes como Vicente Aleixandre, Miguel Ángel Asturias, Jean Cassou, Guillermo Díaz-Plaja, Jorge Guillén, Salvador de Madariaga, José Saramago, Léopold Sedar Senghor, Jaime Torres Bodet, y Arturo Uslar Pietri, entre otros. Concluyentemente el  escritor y académico paraguayo Rubén Bareiro Saguier, afirma aquí que “Decir castellano al poeta Luis López Álvarez es, sin duda, un título de honor, pero al mismo tiempo es restringir la trayectoria y el impacto de su obra”.

La raíz es tierra y origen, la distancia es ala que se ensancha y eleva,  pero que no se fragmenta. Es relación indestructible con el conjunto de lo terrenal. Raíz y distancia, aparece así como un libro necesario, tejido con ardor paciente por Judith Roig Navarro, esposa del poeta. Constituye sin oscilaciones una valiosa aportación de señas esenciales sobre su trayectoria de vida y obra que nos permite no sólo ver, sino también palpar la trascendencia y coherencia de una obra artística  y que debe abrir nuevos caminos para el estudio y puesta en perspectiva de este castellano universal.


EUGENIO GARCÍA CUEVAS, Universidad de Puerto Rico